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Disfruta de los calçots sin miedo al ridículo

Disfruta de los calçots sin miedo al ridículo

Cuando buscamos donde comer en Calafell con un grupo de amigos, la mejor opción es disfrutar de una calçotada. Se trata de una de las celebraciones catalanas más tradicionales para compartir junto con un buen vino, una salsa casera y carne a la brasa.

Tradicional comida de invierno entre los meses de octubre a mayo, el calçot es una cebolla tierna que tiene el aspecto de un puerro y cuyo origen lo podemos ubicar en las tierras del Alt Camp de Tarragona. Su producción es toda una industria, donde se comercializan unos 70 millones durante los meses de consumo más alto y facturan alrededor de 15 millones de euros. Además, se trata de toda una atracción turística para la zona al atraer unos 350.000 visitantes al año.

Tal como nos comentan desde el restaurante La Bodegueta del Pa Torrat, el calçot debe su nombre a la forma de cultivo ya que debe cubrirse de tierra cuando está en formación, proceso que se denomina calçar. En cuanto a su cocción, una vez arrancados y limpios, los tallos de esta especie de cebolleta no se quitan, colocándola simplemente sobre una parrilla con fuego vivo, abrasando y carbonizando su parte blanca, para retirarla y concluir su cocción envuelta en papel de periódico. 

Si buscamos donde comer en Calafell una calçotada debemos dejar atrás el sentido del ridículo a la hora de disfrutar de este manjar. La forma de saborear un calçot es una de las partes importantes de la fiesta, siendo imprescindible en primer lugar colocarse un babero. Luego debemos coger el calçot por la parte verde y con un movimiento con la otra mano quitar la piel exterior abrasada. Después de impregnar el calçot con la salsa, solo queda acertar en la boca y mancharse lo menos posible.